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lunes, 24 de febrero de 2025

El Profesor de Anipoli

El Profesor de Anipoli



Quien conoce el poder de la Tefilá, se dirigirá a Hashem cada vez que se enfrente a un desafío. No depositará su fe en ningún patrón o doctor. Más bien, confiará únicamente en Hashem y le pedirá lo que necesite, ya que sabe que Hashem es misericordioso y compasivo y que ayuda a todos los que le claman a Él.

En el libro Sipurei Tzadikim se relata la historia de cierto jasid que se enfermó (ר"ל). Fue a ver a muchos médicos pero no pudieron ayudarlo. Finalmente, fue a ver al Tzadik Rav Mordejai de Neshjiz para pedirle su Brajá. El Rebe le dijo: “Mi consejo para ti es que vayas a ver al profesor que vive en la ciudad de Anipoli.
Él te proporcionará tu cura.”
 
El enfermo no perdió tiempo en emprender el viaje a Anipoli. Todavía no existían los trenes en aquel entonces, por lo que alquiló una carreta que lo llevara en el largo viaje. Después de varios días, llegó a Anipoli y preguntó dónde podía encontrar al profesor. A quienquiera que le preguntaba lo miraba extrañado, diciéndole que ningún profesor vivía en esa ciudad. Entonces preguntó: "¿Quizás hay un médico aquí?"
Nuevamente, le dijeron que no había ningún médico en la ciudad, ni siquiera algún conocedor del rubro de la medicina. El hombre no podía entenderlo. ¿Por qué el Rebe de Neshjiz lo enviaría a una búsqueda inútil?!
Estaba muy molesto por haber perdido tanto tiempo. Regresó directamente a Neshjiz y le dijo al Rebe que no había ningún profesor, ni siquiera un médico mediocre, en toda la aldea de Anipoli.

El Rebe le preguntó: "Si ese es el caso, ¿qué hacen entonces las personas allí cuando se enferman?"

El hombre le respondió: "¿Qué pueden hacer? Ya que no les queda otra opción, depositan su confianza en Hashem para que los ayude..."

El Rebe entonces le dijo: "Ese es el profesor de Anipoli al que me refería. Debes confiar en el mismo profesor en el que confían los habitantes de esa ciudad cuando se enferman. Debes depositar tu plena confianza en Hashem.”

Inmediatamente después de que el hombre dejó al Rebe y comenzó a confiar en Hashem, ahora en un sentido más concreto y físico, comenzó a sentirse mejor, hasta finalmente curarse por completo.

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