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lunes, 24 de febrero de 2025

El Baal Hatania es más fuerte que todos - Yud Tet Kislev

El Baal Hatania es más fuerte que todos 



Shlomo Freiman es clarinetista y saxofonista, y desde muy joven se sintió profundamente conectado con la melodía de "Arva Bavot" de Rab Shneur Zalman de Liadi, autor del Tania. Esto cuenta él:

"Cuando era un niño pequeño, mi padre me llevó a la celebración de Rabi Shimon Bar Yojai en Merón. Estaba allí y observé el encendido de la tradicional e imponente fogata del círculo jasídico de Toldot Aharon. Uno de los momentos culminantes fue cuando interpretaron la melodía 'Arva Bavot' del Baal Hatania, tocada magistralmente por Reb Jilik Frank. Nunca había oído esa melodía antes, y me cautivó profundamente, conquistando mi alma.
Era un niño sensible, y le pedí a mi padre que me comprara un disco donde se interpretara esa melodía. Desde entonces, sonaba constantemente en nuestro hogar. En todas las bodas que mis padres organizaron para sus hijos, se tocó esta melodía. De hecho, esa fue la razón que me motivó a aprender a tocar el clarinete, porque quería interpretarla tal tomo como lo hacía Jilik Frank.

La historia que tengo el honor de compartirles ocurrió hace unos meses, en el mes de Av 5784 (Agosto del 2024) en el salón 'Beit Brajá' en Beitar Ilit. Fui invitado a tocar en una boda donde ambas familias eran prominentes familias del círculo Litaí, y quienes ocupan posiciones respetadas en sus comunidades. Antes de la Jupá, el padre de la novia se me acerca y me quiere decir algo. Era evidente que era algo que importante, algo que le concierne.

'Nuestra familia somos descendientes del Baal HaTania', me dijo. 'En todas las bodas de nuestros hijos hasta ahora, hemos tocado la melodía de Arva Bavot mientras los novios estaban bajo la jupá. Desafortunadamente, en esta boda, mi consuegro me aclaró que (este Nigun) no era nada adecuado con el estilo y línea de su familia, y debo respetar su opinión.

'Pero si podés meter aunque sea algún fragmento... aunque sea pequeño, de esta melodía, te lo agradecería enormemente. Es sabido que durante la Jupá se hacen presentes las almas de los ancestros de los novios, y ciertamente la Neshamá de nuestro ilustre ancestro, el Baal Hatania, estará presente en la ceremonia. Es algo muy, muy importante para nosotros.'

Por el tono de sus palabras, sentí que principalmente quería desahogar su corazón conmigo, pero también comprendí que las probabilidades de que la melodía sea interpretada durante la Jupá eran escasas.

Entendía muy bien sus sentimientos. El momento de la Jupá es sumamente elevado, y no hay melodía más adecuada para ese contexto. Por mi experiencia como músico, puedo decir que la melodía de Arva Bavot es algo único. He tenido la oportunidad de interpretar diversas melodías y Nigunim de diferentes comunidades jasídicas, pero esta tiene algo especial que electrifica de inmediato a toda la audiencia. Desde la primera nota, puedes ver como la gente cierra los ojos, lágrimas brotan y una emoción sacude todo el cuerpo entre los presentes.
No se puede comparar con canciones (compuestas recientemente que están de moda,) pasajeras cuyo impacto emocional es efímero. El nigun de Arva Bavot es algo que toca cada corazón; es un regalo del Cielo, y tengo el privilegio de interpretarlo con reverencia y devoción. El hecho de haber estudiado Tania en la Yeshivá sin duda fortalece la conexión que tengo con el Baal HaTania.

Soy jasid de Zvhil, y nuestro Rebe aprecia mucho esta melodía. Da indicaciones de interpretarla en Seuda Shlishit de Shabat y me honra pidiéndome tocarla con el clarinete en ocasiones especiales, como Januca y Lag BaOmer.

Volviendo a la Jupá. La ceremonia comenzó, y como era de esperarse, se tocaron las melodías tradicionales. No había tiempo para incluir la melodía de Arva Bavot. Para la lectura de la Ketubá, se invitó a un destacado Rabino Posek Halajá, quien comenzó a leerla. De repente, se detuvo. Un silencio absoluto se extendió. Después de unos instantes, susurró a los padres de los novios: 'Hay un problema halájico. Es necesario reescribir la Ketubá.'

El rabino pidió a su asistente que le trajera una nueva Ketubá del auto y llamó a los testigos para que lo acompañaran al salón para reescribirla.
Sentí que era el momento perfecto. Sabía exactamente qué hacer. Alcé mi clarinete, le hice señas al tecladista y comenzamos a interpretar la melodía de Arva Bavot. No sabía cuánto tiempo tomaría solucionar el asunto, así que simplemente la toqué con calma y emoción. No hacía falta ser un experto para notar cómo esta melodía tan especial conquistaba los corazones de todos los presentes y cómo un sentimiento de elevación espiritual los envolvía a todos.

Justo en la última nota, cuando terminaba el Nigun y mientras pensaba qué haría a continuación, se abrieron las puertas del salón, y el rabino y los testigos entraron con la nueva Ketubá en sus manos.

El padre de la novia no pudo contenerse y se me acercó '¿Ves?', susurró, 'El Zeide, el Baal Hatania, es más fuerte que todos...'

La familia me agradeció enormemente la decisión que tomé allí. Todos destacaban la emoción que sintieron durante aquella melodía. Se convirtió en un tema de conversación en la familia, que inicialmente se lamentaba por no poder tocar el Arva Bavot durante la Jupá, pero que, finalmente, bajo las circunstancias de la Hashgajá Pratit, la melodía fue interpretada en su totalidad."



Fuente: Sijat Hashabua Vayesheb 5785

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