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lunes, 24 de febrero de 2025

Aunque sea una gota - Yud Tet Kislev

A modo de preparación - A una semana de Yud Tes Kislev


De un Farbrenguen con Reb Sholom Avtzon

Una de las historias más famosas de Lubavitch es el Mashal (la parábola) que el Alter Rebe le contó a Reb Pinjos Koritzer (para calmar su enojo y sus reclamos), cuando se disgustó al encontrar algunas páginas de Jasidut volando por el aire en el patio del Maguid. ¿Cómo pueden los Talmidim del Maguid ser tan descuidados con los secretos de la Torá? ¿Dónde está su respeto?

El Alter Rebe le contó que una vez un príncipe estaba gravemente enfermo y los médicos le informaron a su padre, el rey, que la única forma de curar a su hijo era moliendo cierto diamante y disolviéndolo con agua. Si el príncipe bebía un poco de esa poción, se curaría.

Los sirvientes buscaron ansiosamente entre los tesoros del rey, pero fue en vano; no lo encontraron allí. Pero de repente uno de ellos se dio cuenta de que en realidad era el diamante central de la corona del rey. Sin embargo, a esa altura el príncipe estaba tan enfermo, sus labios se hincharon tanto que nadie podía garantizar que alguna porción de esta medicina logre entrar por los labios del príncipe, y sería una lástima destruir la belleza de la corona del rey para nada.

El rey les ordenó que de todos modos la molieran y la mezclaran con el agua. Explicó: “Lo único que se necesita es que una gota entre por sus labios. ¡Esa gota salvaría la vida de mi hijo! Sí, me doy cuenta de que el 99% restante se derramará en la tierra y se echará a perder. Pero eso no me incumbe en absoluto. ¡¿De qué vale la corona si el príncipe no vive?!

Así lo hicieron y, efectivamente, el príncipe se curó.

Así también, continuó el Alter Rebe, el pueblo judío es el hijo único de Hashem, y su vínculo estaba peligrosamente en riesgo (en los niveles más bajos), por lo que Hashem renunció a la joya de Su corona, las enseñanzas de Jasidut para revivirlos. Así, mientras algunas páginas se las lleva el viento en el patio, lo que no debería suceder, sin embargo, la pequeña cantidad de jasidut que fue absorbido por Am Israel los revivió.

Reb Pinjos Koritzer se apaciguó con esta respuesta y declaró: “¡Dichoso el maestro que tiene un alumno así!”

Si bien esta historia cumplió un propósito en ese entonces y salvó al Maguid de la acusación [que podría generarse de las palabras] de Reb Pinjos, el hecho de que nos la repitieran los Rebeim demuestra que también se aplica a nosotros. La pregunta es ¿qué podemos aprender de ella o cómo podemos aplicarla a nosotros mismos, en nuestra conducta diaria?

Cuando mi hijo estaba estudiando en Toronto (en la Yeshiva Ktaná), los padres de todos los alumnos fueron invitados a asistir a un farbrenguen de Shabat "Abot Ubanim" de padre e hijo. Durante Shabat, se les pidió a todos los padres que hablaran, y durante la comida del viernes por la noche y el farbrenguen dije lo siguiente:

Como todos los Bojrim habrán notado, estuve estudiando un Maamer entre Minjá y Kabalat Shabat. Seré honesto con ustedes, había partes del Maamar que no entendí. Y cuando alguien pasa una hora o muchas horas tratando de estudiar algo y no lo entiende, eso puede ser frustrante y, si le sucede a menudo, una persona puede perder la motivación de estudiarlos.

Sin embargo, hubo un segmento del Maamer que entendí bastante bien y me dio que pensar. Ese 'Vort' (pensamiento e idea) valió y justificó todo el tiempo que dediqué a ese maamar. Sí, hubiese sido bueno si hubiera entendido aspectos adicionales del Maamar, pero ese punto me impactó y valió la pena.

A la mañana siguiente, antes de Shajarit, un padre se me acercó y me dijo: "Gracias por lo que dijiste anoche. Hace casi diez años que participo semanalmente en un Shiur de Jasidut y, sin embargo, todavía no llego a comprender los Maamarim correctamente. Últimamente estaba pensando que tal vez debería dejar de asistir a ese Shiur y utilizar ese tiempo de manera más productiva, para estudiar algo que pueda entender.

Sin embargo, cuando dijiste públicamente que tampoco entiendes todos los aspectos del Maamar, pero que vale la pena por los aspectos que sí entiendes y puedes tomar en serio e incorporar, eso me fortaleció y ahora me doy cuenta de que yo también me he beneficiado mucho de los aspectos que sí comprendí, y volveré a sumarme a esa clase con un entusiasmo renovado."

Sí, el maamar que puedes estar estudiando puede ser largo y complejo, pero como dijo el Alter Rebe en este Mashal, si tan solo una gota de él entra en mi corazón, y el resto queda más allá de mí, esa gota puede revivir mi alma para servir a Hashem correctamente.

Esto se puede comparar con un yacimiento de diamantes o una mina de oro. Una persona pasa un día entero o varios días buscando un diamante u otras piedras preciosas y minerales y finalmente encuentra uno. ¿Se lamentará esa persona por el hecho de que se desperdició tanto tiempo y esfuerzo, o dirá que por el diamante que encontró, todo el esfuerzo valió la pena?

Aunque sea una gota, Jasidut puede revivir la Neshamá de cualquier Yehudí. Vale la pena cada momento invertido. 

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