AdSense

domingo, 21 de julio de 2024

La fortuna que perdió en un instante y la actitud que tomó - El pobre hombre que encontró una joya y el capitán del barco

Una persona pobre se ganaba su Parnasá (sustento) cavando y vendiendo arcilla. Una vez, mientras cavaba en la tierra, se encontró una piedra preciosa que valía una fortuna. Fue a un joyero para que la tasara. El joyero le dijo: "No hay nadie en este país que pueda pagar su valor. Deberías viajar a Londres, a la capital..."
Pero era pobre y no tenía dinero para semejante viaje. Vendió todo lo que tenía y fue de casa en casa recogiendo limosnas, hasta que consiguió suficiente dinero para viajar al puerto.

Quiso subirse a un barco que se dirigiera a Londres, pero no tenía dinero, así que fue donde el capitán y le mostró su diamante.
El capitán inmediatamente le dio la bienvenida al barco con gran honor. "Es usted
seguramente una persona muy pudiente." Le dio una cabina privada en primera clase con todas las comodidades, como se les da a los más ricos.
Su camarote tenía una escotilla con vista panorámica al mar y todo el tiempo pensaba y se complacía con su diamante. Lo apreciaba especialmente mientras comía, ya que comer con alegría hace mejor la digestión.

Una vez, estaba comiendo con el diamante apoyado sobre la mesa y se quedó dormido.
Entró el grumete, agarró el mantel con las migas y las arrojó al mar. No se dio cuenta de que el diamante estaba sobre la mesa... Cuando este hombre se despertó, comprendió lo que había sucedido y se sintió terriblemente angustiado. Casi enloquece por la agonía. Pero no podía darse el lujo de estar triste, ya que el capitán del barco era una persona implacable e iracunda, y seguramente lo mataría si no pagaba su boleto. Así que siguió mostrándose feliz y de ánimo, fingiendo que no había pasado nada.

El capitán solía venir a charlar con él un rato todos los días, y ese día vino como de costumbre. El hombre fingió estar feliz. No se notó en su comportamiento que algo haya cambiado.

El capitán le dijo: "Sé que eres sabio y honesto. Te comento: quiero comprar una gran cantidad de trigo para vender en Londres. Puedo ganar mucho dinero con esta transacción, pero me temo que la gente dirá que estoy robando dinero del tesoro Real. Por eso quiero que esta compra específica esté a tu nombre. Te pagaré bien por esto." Al hombre le gustó la idea y accedió.

Tan pronto como llegaron a Londres y compraron el trigo, el capitán murió.
El trigo se lo quedó esta persona y obtuvo ganancias varias veces superiores al valor del diamante perdido.

Rabí Najman de Breslov concluyó de este Mashal: "El diamante en realidad nunca fue
suyo. La prueba de ello es que lo perdió. El trigo era suyo, y la prueba es que sus beneficios y ganancias quedaron para él. Y la razón por la que obtuvo lo que sí le correspondía es sólo porque se mantuvo con ánimo y feliz."

No hay comentarios:

Publicar un comentario